MIRTA ALVAREZ. Música argentina. Acqua 571.

Guitarrista de primer nivel, que ha trascendido nuestras fronteras, Mirta Alvarez presenta este nuevo trabajo que –como su nombre lo indica- está constituido por obras de nuestro acerbo ciudadano, ritmos folclóricos y también de autores provenientes de la música académica. Pero además, Mirta incursiona en el canto, algo que hace muy bien y también debuta en un tema como intérprete de charango. Hay así excelentes versiones instrumentales de autores esenciales como Alfredo Gobbi, de quien ofrece una gran versión de Camandulaje, Astor Piazzolla, de quien toca el lírico Oblivion y el enjundioso Libertango y del hoy casi olvidado Eduardo Rovira (aunque parece que le está llegando la hora de su reconocimiento) de quien interpreta uno de sus títulos emblemáticos, Sanateando. En esta línea, Alvarez ofrece muy buenas versiones cantadas del bello tema de Troilo y Cátulo Castillo, Patio mío, el viejo vals Palomita blanca y el hit gardeliano Guitarra, guitarra mía. En el terreno folclórico la guitarrista toca un chamamé suyo, Flor de ceibo, desenfunda el charango para ofrecer una gran versión de la zamba de Juan Falú, El arribeño y se acompaña cantando la antigua vidala tradicional Pobre mi negra. Y de los autores académicos se pueden escuchar Aire norteño, un bailecito de María Luisa Anido y dos obras de Abel Fleury, Te ves milonga y el estilo Desvelo, que la guitarrista toca y canta. Un disco que ratifica las excepcionales condiciones de Mirta Alvarez como guitarrista y en la que amplía su espectro musical incluyendo el charango y mostrando sus aptitudes como vocalista. Jorge García, El Amante